La recesión económica comienza a impactar el comercio en Santa Fe, evidenciado por el aumento de locales vacíos en las calles principales.

Aunque no se observan cierres masivos, muchos comercios están reduciendo su tamaño o mudándose a ubicaciones menos concurridas debido a la caída del consumo y los altos costos fijos, como alquileres y tarifas. Este fenómeno afecta no solo a los comerciantes, sino también a las arcas municipales, ya que la disminución en la facturación conlleva una menor recaudación de impuestos.
Comerciantes históricos, especialmente en el sector de la moda, están cerrando sus puertas, lo que marca el fin de una era en la peatonal santafesina.

La presión de los costos fijos, que continúan aumentando, se vuelve insostenible para muchos inquilinos, quienes enfrentan la imposibilidad de trasladar estos costos al precio de sus productos sin agravar la caída en las ventas.
Ante esta situación, algunos comerciantes están optando por alternativas como la venta digital y la reducción de sus espacios físicos, buscando formas más económicas de operar.

Sin embargo, el panorama es desalentador, con un aumento de locales vacíos, ventas informales y recortes de personal. La falta de un plan económico sostenible por parte del gobierno agrava la situación, dejando a muchos en una economía de supervivencia.
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