«La crisis en la industria láctea en Santa Fe ha llevado a una situación crítica para más de 700 familias», según Rodolfo Rodríguez, delegado de los trabajadores.

«Los empleados enfrentan sueldos impagos, con más del 70% de los salarios de abril aún adeudados, lo que ha llevado a una retención de tareas indefinida«. La falta de diálogo por parte de la empresa y el vaciamiento empresarial han exacerbado la vulnerabilidad de los trabajadores, quienes se encuentran sin recursos para cubrir necesidades básicas como la alimentación y la salud.
El conflicto se ha desarrollado durante aproximadamente seis años, con una disminución constante en la producción y el pago de sueldos en cuotas. A pesar de las adversidades, los empleados han continuado trabajando para preservar sus empleos. Sin embargo, la situación se ha deteriorado, con denuncias de retenciones indebidas de fondos destinados a obras sociales y otros pagos, lo que ha dejado a algunos trabajadores sin cobertura médica, incluso en casos críticos como tratamientos oncológicos.

Además, se ha señalado un proceso de vaciamiento de la empresa, con la salida de productores y una reducción drástica en el ingreso de insumos necesarios para la producción. Actualmente, los trabajadores mantienen una medida de fuerza que no impide la operatividad de la planta, enfatizando que cualquier desperdicio de producto es responsabilidad de la empresa.

La audiencia con el Ministerio de Trabajo, programada para este miércoles, es crucial para buscar soluciones a esta crisis, que no solo afecta a los trabajadores directos, sino que también tiene repercusiones en la economía local y en otras fuentes laborales. La angustia crece en las comunidades afectadas, ya que la situación podría tener consecuencias devastadoras para los pueblos involucrados.
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