El Protocolo Base implementado por el municipio de Santa Fe se activa ante alertas meteorológicas, especialmente en previsión de lluvias, con el objetivo de reforzar la infraestructura y garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Este protocolo se estructura en tres ejes: aviso interno, chequeo preventivo y comunicación con la comunidad.
Las medidas incluyen la limpieza y desobstrucción de desagües, así como la verificación del sistema de drenaje urbano, enfocándose en áreas históricamente vulnerables al escurrimiento del agua.

Se establece un sistema de avisos internos para mantener a las áreas involucradas en estado de alerta y se realizan inspecciones de puntos críticos para asegurar un adecuado escurrimiento.
La comunicación con los vecinos es fundamental, ya que el municipio habilita canales de reclamo y proporciona información preventiva para minimizar riesgos.

Diversas secretarías, como la de Obras Públicas y Recursos Hídricos, juegan un papel central en la ejecución de estas acciones, asegurando el funcionamiento del sistema de drenaje y realizando tareas de desobstrucción.
El protocolo también contempla la activación de guardias pasivas y la verificación de reservorios y sistemas de bombeo.
Con un clima inestable, el municipio prioriza la prevención para mitigar los impactos de las lluvias, organizando recursos y anticipando problemas para mantener los servicios esenciales.
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