Los productores de la región están en diferentes etapas de siembra, con algunos finalizando y otros avanzando con cautela debido a preocupaciones sobre encostramientos y temperaturas bajas. Se observa un paralelismo con la campaña 2016/17, que también comenzó con una Niña débil y suelos húmedos. A pesar de la asociación negativa de la Niña con la falta de agua desde 2020, la situación actual es más favorable, con un 85% de la región con reservas de agua adecuadas a abundantes y lluvias superiores a la media en octubre y noviembre.

En diciembre de 2016, la falta de agua amenazó las reservas, pero lluvias excepcionales a finales de mes mejoraron las condiciones de los cultivos. El consultor Elorriaga destaca que, en ciertas circunstancias, la Niña no implica necesariamente sequías, como se evidenció en la campaña 2016/17, que resultó en altos rendimientos de maíz y soja.
Hasta ahora, el 25% de la soja de primera ha sido sembrada en la región núcleo, con un avance de 800.000 ha, lo que representa un retraso del 9% respecto al promedio de los últimos cinco años. Aunque se esperaba un progreso más rápido, las bajas temperaturas y las lluvias han ralentizado la siembra. Se anticipa que el ritmo de siembra aumentará en los próximos días, especialmente en el sureste de Córdoba y el sur de Santa Fe.

En cuanto al trigo, se espera una cosecha histórica para la campaña 2025/26, con rendimientos promedios que podrían alcanzar los 50 qq/ha, superando la media de los últimos cinco años. En el sudeste de Córdoba, se estima que algunos lotes podrían alcanzar hasta 110 qq/ha. Sin embargo, surgen preocupaciones logísticas sobre la capacidad de transporte durante el pico de cosecha, ya que la disponibilidad de camiones podría ser un problema, lo que lleva a algunos productores a considerar el almacenamiento del grano.
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