En el barrio Las Flores, una suboficial de policía se atrincheró en su hogar armada con su hija de 10 años, generando una situación de alta tensión. La crisis emocional de la agente llevó a que se cerrara en su vivienda, lo que motivó la intervención del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) tras una denuncia realizada por familiares al 911.

El GOE estableció un operativo de seguridad y un negociador experto se encargó de la situación, priorizando la seguridad de la menor. Después de varias horas de diálogo, se logró convencer a la suboficial para que entregara su arma reglamentaria, un revólver calibre 9 milímetros, sin que se registraran heridos. Posteriormente, la mujer fue trasladada al hospital Iturraspe para recibir asistencia psicológica y psiquiátrica.
El futuro laboral de la suboficial queda a la espera de la evaluación de los reglamentos internos de la Policía de Santa Fe, considerando la crisis emocional que experimentó. Este incidente se suma a otros episodios recientes en la fuerza, donde se han registrado situaciones similares de crisis entre efectivos policiales, destacando la importancia de la intervención oportuna y la necesidad de apoyo psicológico para el personal.
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